Anatomía
de una
idea
El maravilloso mundo de las ideas
Cuatro tomos
Técnica mixta en impresión digital
48 × 29 × 3 cm cada ejemplar
Jaime Serra, 2025
Floración de una idea en un territorio de escasa profundidad
Técnica mixta (acrílicos y collage sobre papel)
85 × 85 cm
Jaime Serra, 2025
Anatomía de una idea
Técnica mixta (lápiz, rotulador, acrílicos y collage sobre papel)
90 x 90 cm
Jaime Serra, 2019
Dos floraciones de una misma idea
Temple al huevo sobre composición de maderas.
85 x 77 cm
La obra se presenta acompañada de dos páginas pertenecientes a un libro imaginado, concebidas como dispositivo conceptual y parte integrante de la pieza
Jaime Serra, 2026
Newton in Repose
Óleo sobre tabla. Marco, como parte constitutiva de la pieza, y chapa de cobre.
40 x 60 cm
Jaime Serra, 2026
When an idea explodes
32 x 44 cm
Jaime Serra, 2026
Hombre acacia (Rajul shajarat al-akāsiyā)
1994–2026
90 × 120 × 65 cm (aprox.)
Escultura articulada en madera de acacia, tallo leñoso de hiedra y hierro.
La obra se presenta acompañada de una página pertenecientes a un ejemplar imaginado de National Geographic Magazine del año 1922, concebido como dispositivo conceptual y parte integrante de la pieza.
Jaime Serra, 2026
Asociación libre de ideas
1996-2026
17,5 × 25 cm
Técnica diversas
‘El territorio de las ideas’
Jaime Serra
Courrier International Francia, 2014
Autografiado por Alejandro Jodorowsky.
Copia de archivo.
Publicación original en francés.
Un paisaje de floraciones
NUEVAS COORDENADAS PARA COMUNICARSE CON LAS MUSAS
Transcripción del texto expuesto en el Gran Teatre del Liceu
Jaime Serra
Barcelona, 19 de mayo de 2026
En 1931, la editorial Harrington & Blythe de Londres publicó una enciclopedia en cuatro tomos dedicada exclusivamente al estudio ontológico de las ideas.
No a su contenido. No a su valor. No a su utilidad. A su naturaleza.
La obra no tuvo ningún éxito. No generó interés académico. No generó interés comercial. No generó absolutamente nada. La editorial cerró poco después.
La edición en castellano, titulada El maravilloso mundo de las ideas y publicada décadas más tarde por Editorial Labor en Barcelona, pasó igualmente desapercibida.
David K. Lynch., Director del proyecto, realizó una exhaustiva documentación durante más de veinte años. Recopiló documentos, imágenes, objetos y testimonios que, según él, apuntaban a una misma hipótesis:
Las ideas no se crean.
Las ideas existen.
Y, en ocasiones, aparecen.
Jaime Serra durante la presentación de Nuevas Coordenadas, en el Gran Teatre del Liceu
La enciclopedia distingue entre distintos tipos de ideas. Algunas responden a necesidades prácticas, a formas de resolución, a una creatividad que podríamos llamar funcional o prosaica.
Otras, sin embargo, presentan un comportamiento distinto. Entre ellas, una en particular es objeto de estudio: la inspiración artística.
Las musas, la inspiración, son palabras distintas para nombrar un mismo fenómeno. No describen solo la idea en sí, sino una condición específica de esta.
Una idea que no se limita a existir, sino que empuja. Que insiste. Que orienta.
Mientras la mayoría de las ideas permanecen en estado latente, inertes, disponibles, algunas —muy pocas— parecen saber hacia dónde ir. Buscan un territorio concreto. Lo reconocen. Se adhieren. Y, cuando lo hacen, no se presentan solo como contenido, sino como dirección.
Podríamos describir la inspiración artística, de forma operativa, como
la coincidencia entre una idea, un instinto y un deseo.
A eso, de forma imprecisa pero útil, lo llamamos inspiración.
A eso, en términos más antiguos, lo hemos llamado musas.
Según Lynch, todas las ideas habitan en un estado no físico ni temporal. Un lugar al que llamó: El limbo de las ideas. Un espacio donde las ideas permanecen en espera. No sabemos durante cuánto tiempo. No sabemos por qué. No sabemos qué determina que se desprendan y caigan. Solo sabemos que, cuando caen, necesitan un territorio. Una mente humana.
Lynch denomina floración a la manifestación visible de una idea en un territorio. La floración no es la idea. Es su aparición. Su manifestación.
Es el momento en que el territorio deja de resistirse.
Tipos de territorio
La enciclopedia describe distintos tipos de territorio.
Territorios excesivamente porosos. Mentes distraídas. Banales. Hedonistas. En ellas, la idea atraviesa sin dejar rastro.No hay resistencia. Y, por tanto, no hay forma.
En el extremo opuesto: Territorios excesivamente compactos. Mentes rígidas. Estructuradas en exceso. Temerosas de lo desconocido. Cerradas. La idea no penetra. Rebota.
Se clasifican, también, territorios fértiles en exceso. En ellos, múltiples ideas arraigan simultáneamente. Se entrelazan. Se mezclan. Se deforman. El resultado son estructuras inestables. A menudo, monstruosas.
El estudio señala que la mente infantil responde con frecuencia a este tipo de territorio: altamente receptiva, imaginativa y aún sin estructuras consolidadas, permite la coexistencia simultánea de múltiples ideas, con las interferencias que de ello se derivan.
Otro tipo de territorio de naturaleza distinta. El territorio profundo. Es un territorio fértil, en el la idea enraíza con facilidad y se desarrolla hacia el interior.
La mayor parte del proceso permanece oculto. Lo visible —la floración— es mínima. Discreta. A menudo insuficiente para dar cuenta de la magnitud de lo que ocurre. Se trata, por decirlo de algún modo, de ideas de perfil bajo: lo que se muestra es siempre mucho menos de lo que hay.
También encontramos territorios de escasa profundidad. Donde la idea enraíza con rapidez pero no puede desarrollarse hacia el interior. El crecimiento se produce en superficie. La floración es inmediata. Visible. A menudo intensa.
Sin embargo, carece de sostén. Su duración es limitada. La idea se agota pronto, sin posibilidad de expansión ni permanencia.
Lynch no se limita a describir territorios. Describe, también, la anatomía de una idea.
Una estructura compleja compuesta por múltiples capas: Cultura. Lenguaje. Ética. Memoria. Un entramado que determina cómo la idea se desarrolla. O cómo se deforma. O cómo desaparece.
Entre los documentos recopilados por Lynch encontramos piezas de procedencias muy diversas.
Detalle de Newtoon in Repose, en las pantallas del Gran Teatre del Liceu
Newtoon in Repose
Un óleo sobre tabla, de pequeño formato, titulado Newton in repose. Posiblemente de escuela británica o centroeuropea, datado entre finales del siglo XVIII y comienzos del XIX.
La escena presenta a Newton reclinado, en un estado de inactividad impropio de la tradición científica. A su lado, la manzana —la idea— ya ha caído. No está en tránsito, ni en suspensión: está en el suelo. El acontecimiento ha sucedido. Sin embargo, la atención no se dirige a ese hecho, sino a la cabeza, donde se representa la floración: una estructura de aspecto vegetal que emerge y se ramifica. Las palabras —limbo, idea, floración— no forman parte de esa estructura. Han sido añadidas posteriormente, al margen de la plástica, como anotaciones.
La pieza no parece tener una voluntad narrativa, sino didáctica. No representa un descubrimiento.
Lo organiza. Lo explica.
Dos floraciones de una misma idea
Un temple al huevo sobre tabla, titulado Dos floraciones de una misma idea.
La pieza presenta signos evidentes de antigüedad: soporte ensamblado, pérdidas de materia, intervenciones sucesivas. Podría situarse en un contexto colonial temprano o en un entorno de transmisión doctrinal. A primera vista, la escena parece responder a ese marco: un religioso, un libro, un crucifijo. Sin embargo, la estructura de la imagen desplaza el centro hacia otro lugar. La forma suspendida —una gota— ocupa el espacio que tradicionalmente correspondería a la aparición divina. Y bajo las figuras, una raíz se desarrolla y conecta ambos cuerpos.
Lo que se transmite aquí no parece ser una verdad revelada, sino una misma idea atravesando dos territorios distintos. Dos modos de arraigo. Dos formas de floración.
Hombre acacia (Rajul shajarat al-akāsiyā)
También encontramos esculturas antropológicas procedentes del Atlas marroquí.
Figuras humanas de las que emergen formas vegetales desde la cabeza. Objetos de mediana escala, encontrados en contextos domésticos o comunales, asociados a sistemas de creencias no institucionales. En estos contextos, las ideas no se entienden como abstracciones. Se entienden como organismos. Capaces de crecer. De ramificarse. De morir.
Y, en muchos casos, no como propiedad de un individuo, sino como algo compartido, ligado al entorno, al grupo, al lugar en el que se desarrolla.
Es decir: lo que Lynch propone como hipótesis… ya existía como creencia.
La enciclopedia fue ignorada. Pero no completamente. Algunos individuos —de forma aislada— pudieron tener acceso a ella. Y decidieron trabajar con ese material.
David Lynch
Uno de ellos fue David Lynch. El cineasta. Resulta llamativa la coincidencia con el nombre del autor de la enciclopedia, aunque no consta relación alguna entre ambos.
En diversas entrevistas, el cineasta describió un lugar donde las ideas existen antes de ser pensadas.
Un espacio al que se accede. No que se construye. La habitación de al lado. Afirmó en varias ocasiones que las ideas estaban ya ahí, en una especie de limbo, disponibles. El proceso no consistía en generarlas, sino en ir hacia ellas. En dirigir la atención. En enfocar.
Su descripción era insistente: cuanto más profundo era el foco, más compleja era la idea que se encontraba.
Su primer largometraje, Eraserhead, fue desarrollado —según sus propias palabras— mediante un proceso prolongado de espera. No de búsqueda. De espera.
William S. Burroughs
Más explícito aún es, quizá, el caso de William S. Burroughs.
Dedicó buena parte de su vida a investigar el lenguaje como sistema de control. Y a desarrollar técnicas destinadas a romperlo. El cut-up. La fragmentación. La recomposición.
Pero, más allá de la técnica literaria, Burroughs trabajó con dispositivos. Objetos. Máquinas.
Junto a Brion Gysin desarrolló la Dreamachine. Un cilindro giratorio con aperturas. Una fuente de luz. Un patrón repetitivo.
Su objetivo no era estético. Era inducir estados mentales específicos.
Puede entenderse como el primer dispositivo tecnológico diseñado no para generar ideas, sino para alterar el territorio y recibirlas.
Burroughs sostenía que, al intervenir el flujo del pensamiento, era posible provocar la aparición de contenido no controlado. En sus propias palabras:
“Cuando se cortan líneas de texto, el futuro se filtra.”
La floración, en este caso, no la esperaban. Buscaban provocarla.
En otros casos, sin embargo, no se intenta provocar la aparición. Se intenta sostener las condiciones para que ocurra.
Marcel Duchamp
Sabemos que Marcel Duchamp residió en Buenos Aires entre 1918 y 1919. Una ciudad en expansión. Caótica. Atravesada por flujos de inmigración, capital y pensamiento importado.
Algunas referencias indirectas mencionan encuentros con individuos interesados en la medición de procesos no visibles. No se conserva documentación precisa. Solo una idea recurrente: trabajar sobre aquello que aún no ha tomado forma.
Años después, Duchamp comenzará a desarrollar dispositivos ópticos destinados no tanto a representar imágenes, como a producir determinadas condiciones de percepción.
Describirá también al artista como un “ser mediúmnico”: alguien que, desde un lugar que no controla, encuentra una salida hacia la forma. No produce. Traduce.
La idea no pertenece al artista. El artista no es el lugar donde la idea se crea, sino el lugar donde se manifiesta.
No hay posesión. No hay revelación. Hay coincidencia. La coincidencia entre una idea y un territorio capaz de sostenerla.
A su regreso, retoma La novia puesta al desnudo por sus solteros, aún, a la que él mismo se refiere como un “retardo en cristal”.
La obra no representa una máquina. Es una máquina. Un sistema compuesto por elementos que no producen un resultado visible, sino un proceso. Un molinillo que no muele. Un dispositivo que gira sin transformar materia alguna.
A partir de ese momento, su trabajo deja progresivamente de producir imágenes para construir sistemas.
El ‘affaire’ Burroughs-Duchamp
No resulta irrelevante, en este contexto, un encuentro documentado entre Marcel Duchamp y William S. Burroughs. El episodio aparece recogido por Ted Morgan en su libro Forajido literario. Vida y tiempo de William S. Burroughs.
París, 15 de junio de 1958. Fiesta en honor de Duchamp y Man Ray.
“Ginsberg se emborrachó y se puso a perseguir a gatas a Duchamp, restregándose contra la pernera de sus pantalones, rogando su bendición y llamándole cher maître. Duchamp rió por lo bajini y repitió varias veces «sólo soy humano». Allen le pidió que besara a Burroughs, como paso simbólico del manto del gran surrealista francés a su sucesor contemporáneo estadounidense, y Duchamp le siguió animadamente el juego y pegó sus finos labios a la frente de Burroughs.”
La escena ha sido leída como un gesto simbólico. Una transferencia generacional. Un relevo. Pero si atendemos a lo que hemos visto hasta ahora, el gesto puede leerse de otro modo. No como símbolo. Como operación.
Existe, además, una imagen de ese momento. Atribuida a Gregory Corso. Intervenida posteriormente por Brion Gysin. En ella, el beso se prolonga en una forma vegetal. Una floración.
MIT. El dispositivo
A partir de ese punto, la línea se interrumpe. Al menos hasta donde alcanza la documentación.
La ciencia avanza en otra dirección. El interés por cuantificar, medir y controlar procesos subjetivos desaparece.
No hay mercado. El desarrollo tecnológico sigue una lógica distinta. No se desarrolla aquello que es posible. Se desarrolla aquello que es consumible.
Durante décadas, no hay avances en este campo. Hasta finales del siglo XX. Con la aparición de Internet. Una nueva forma de conexión.
Un ingeniero, formado entre California y la costa Este —vinculado en sus primeros años a laboratorios de interacción hombre-máquina— retoma estos estudios.
Su nombre aparece de forma fragmentaria en algunos documentos: Daniel K. Reeves. No es relevante.
Su hipótesis es simple: si las ideas existen… y las floraciones son detectables… es posible registrar el momento exacto en que se producen.
Desarrolla un sistema. Una aplicación para teléfono móvil. Una de las primeras que funciona sobre el iPhone original. No registra la idea. Registra el momento en que el territorio deja de resistirse.
El dispositivo requiere disciplina. Repetición. Condiciones específicas. No es automático. No es inmediato. Funciona. Pero no interesa.
Nadie quiere saber cuándo está pensando.
La aplicación fracasa. No se desarrolla. No se comercializa. No se utiliza.
Desaparece.
Big Bang Data
El año 2014 participo en la exposición Big Bang Data, producida por el Centre de Cultura Contemporania de Barcelona. El proyecto itinera posteriormente a distintas instituciones, entre ellas el MIT Museum, de Massachussets. Presento allí la pieza Vida sexual de una pareja estable. Un trabajo que cuantifica y cualifica, en términos para-científicos, mi actividad sexual durante un año.
No por interés teórico. Por coincidencia.
En el MIT, durante esa exposición, entro en contacto con el protocolo a seguir para el uso de la aplicación ya desaparecida.
Se me facilita el acceso. Y decido trabajar con ello. No como investigador. Como sujeto. Me someto al protocolo.
El protocolo
El espacio elegido es el coche. Un entorno cerrado. Controlado. En movimiento.
La conducción introduce una condición precisa. El cuerpo permanece estable, en una tensión sostenida. La mente práctica se ocupa de tareas continuas: frenar, acelerar, corregir, anticipar. Acciones automáticas.
Ese reparto libera otro plano. El espacio imaginativo. El territorio queda disponible.
Durante semanas, realizo trayectos de duración fija. 48 minutos. Los trayectos se realizan en tres ciudades: Barcelona, Buenos Aires y Londres. Bajo el mismo protocolo. Misma duración. Mismas condiciones. Mismo sistema de registro.
Cada desplazamiento genera un conjunto de datos: niveles de ansiedad, interferencias, aparición de imágenes, construcción y destrucción de ideas.
No es una interpretación. Es una traducción.
Registro constante. Anoto los datos. Los traslado a una hoja de cálculo. Cada variable queda separada. Ansiedad. Interferencias. Imágenes mentales. Influencias externas. Bloqueos. Cada trayecto produce un conjunto específico de valores.
A partir de ahí, construyo gráficas cartesianas. Cada variable se convierte en una forma. Ordeno. Agrupo. Asigno color. Cada color corresponde siempre a la misma variable. De este modo la información permanece visible y puede localizarse dentro de la composición. Las propias gráficas, sin ser alteradas, pasan a funcionar como estructura del paisaje. Las gráficas no son reinterpretadas. Las formas conservan su estructura original. No redibujo las curvas. No modifico las proporciones. Lo único que cambia es su posición dentro del espacio. Compongo con ellas. Las curvas funcionan como horizontes. Las barras como arquitectura, cortes o relieve. Las superposiciones generan profundidad.
Tres paisajes. Barcelona. Buenos Aires. Londres. No representan la ciudad. Son estructuras construidas a partir de los datos producidos al atravesarla. Cada paisaje conserva las relaciones internas de los registros originales. El paisaje puede leerse. Literalmente.
Es posible localizar un dato concreto. Saber en qué trayecto aparece. En qué momento. Con qué intensidad. Una interferencia. Un bloqueo. La aparición de una idea.
Sin embargo, lo que aparece no es la ciudad. Es su proyección. Una estructura derivada de esos datos. Londres, Buenos Aires y Barcelona no se presentan como lugares físicos, sino como formas construidas a partir de una misma lógica de registro. No describen la ciudad. Describen la aparición de ideas, instintos y deseos en relación con ella.
Las musas en la ciudad.
El trabajo que presento aquí, no es el resultado. Es el registro.
El resultado no es relevante. Lo relevante es la aparición.
No mide lo que pienso. Mide cuándo ocurre. Y con qué intensidad.
Un paisaje.
Un paisaje construido por la repetición de ese instante.
No un paisaje natural.
Un paisaje de floraciones.
Cubierta del tomo IV de A Treatise on the Ontology of Ideas.
D. K. Lynch
Harrington & Blythe
Londres, 1931
David Lynch. Entrevista sobre como ‘pescar’ ideas’
Brion Gysin explicando la Dreamachine. El primer dispositivo tecnológico diseñado no para generar ideas, sino para alterar el territorio y recibirlas.
‘Anemic Cinema’. Marcel Duchamp. Dispositivos ópticos destinados a producir determinadas condiciones de percepción.
Propuesta (nunca publicada) para portada de New Yorker sobre el encuentro entre Marcel Duchamp y William S. Burroughs. New Yorker archivo, 1958.
Intervención de Brion Gysin sobre la única imágen existente del ‘traspaso del manto’, como Ginsberg denominó, entre Duchamp y W. S. Burroughs. Fotografía atribuida a Gregory Corso.
París, 1958 (aprox.)
Autorretrato de Burroughs que incluye la imágen tomada por Corso (a la derecha).
Taking Shots
Editorial Prestel
Aplicación para el iPhone original que registra el momento en que el territorio deja de resistirse.
Atribuida a Daniel K. Reeves.
Archivo MIT, Massachusets
Distintas imágenes del proceso de trabajo y resultado del trabajo realizado siguiendo el protocolo de la App de D. K. Reeves, para la publicación Nuevas Coordenadas.
2025
Barcelona. Penetrable a partir del proceso de recolección realizado para Nuevas Coordenadas
Cubierta y doble página de Nuevas coordenadas para comunicarse con las musas
Gran Teatre del Liceu
Barcelona, 2025
EXPOSICIONES
Seis paisajes y una idea
Urban Gallery, Pastriz, Zaragoza
Del 8 de marzo a 10 mayo del 2026
Exposición en Urban Gallery (Pastriz, Zaragoza) que reúne seis piezas construidas a partir de un mismo principio conceptual: explorar cómo una idea puede desplegarse en distintas formas visuales sin perder su unidad.
Cuarta edición de Aparados Artistics
Iniciativa que convierte los escaparates del barrio Gòtic en un museo de arte efímero. Impulsado por Hänsel i Gretel, Barna Centre y el Ajuntament de Barcelona, el proyecto reúne a cuarenta artistas que integran sus obras en el entorno cotidiano de la ciudad.
‘Anatomía de una idea’ ocupa los dos escaparates de la tienda Orolíquido (Carrer de la Palla, 8, Barcelona), con seis piezas creadas específicamente para esta edición, visibles durante todo el mes de octubre.
Jaime Serra y Ana Segovia, propietaria de Oroliquido, conversando en la tienda sobre esta colaboración
Toda la información sobre
Aparadors Artístics 2025:
lista completa de artistas, recorrido
de escaparates, comercios participantes
y galería de imágenes.
Disponible en la web oficial del proyecto.
PRENSA
La Vanguardia
20 de mayo del 2026
Jaime Serra detecta con su grafismo conceptual el momento en que se aparecen las musas
Maricel Chavarría
Jaime Serra (2.º por la izq.) flanqueado por los directores de 'Hänsel* i Gretel*', y por Víctor García de Gomar, Director del Gran Teatre del Liceu
Elijo el espacio del coche, un entorno cerrado, controlado, en movimiento. La acción automática de la conducción libera el espacio imaginario
“El paisaje puede leerse y es posible localizar un dato concreto y saber en qué momento aparece y con qué intensidad. Pero lo que aparece no es la ciudad sino su proyección. No describe la ciudad sino la aparición e ideas, instintos y deseos en relación con ella. Un paisaje construido por la repetición de ese instante. No un paisaje natural sino un paisaje de floraciones”, apuntaba este martes el propio Jaime Serra en el Saló dels Miralls del Liceu, donde tuvo lugar la presentación del proyecto.
El artista visual leridano nacido en 1964 y vinculado durante lustros a La Vanguardia, donde fue una figura clave en el desarrollo de la infografía moderna, forjando paralelamente un trabajo experimental entre arte y comunicación visual, había recibido en su día un encargo de Fèlix Riera, codirector con Llucià Homs de la publicación Hänsel* i Gretel*. El objetivo era “explorar y poner en relación la tecnología con el instante preciso en que las musas se posan sobre la actividad mental del artista para abrirle el camino de la creación”, indicó este martes Riera.
Serra supo de esta app Bloom para móvil que un laboratorio hombre-máquina desarrolló a partir de una premisa: si las ideas existen y son detectables, se puede registrar el momento en que el territorio sobre el que ha de germinar la idea deja de resistirse. “Pero a nadie le interesa, nadie quiere saber cuándo está pensando, la aplicación fracasa”, explica el infografista. Fue después de participar en la pionera exposición Big Bang Data del CCCB en el 2014 que el artista entró en contacto, en Massachussets, con el protocolo de esta aplicación ya desaparecida.
“Yo me someto al protocolo -concluye-. Elijo el espacio del coche, un entorno cerrado, controlado, en movimiento. La conducción introduce una condición precisa, con el cuerpo estable y la mente práctica, llevando a cabo acciones automáticas. Eso libera el espacio imaginario, el territorio para la floración queda disponible. Durante semanas hago trayectos de 48 minutos en Londres, Buenos Aires y Barcelona. Veo los niveles de ansiedad, las interferencias, la aparición de imágenes, la construcción y destrucción de ideas. Es un registro constante. Anoto los datos en una hoja de cálculo, los desgloso y, a partir de ahí, construyo gráficas cartesianas. Cada variable se convierte en una forma. Ordeno, agrupo, asigno color para que cada uno corresponda a la misma variable y así puede localizarse dentro de la composición. Y las propias gráficas pasan a funcionar como esculturas del paisaje”.
La Vanguardia
5 de octubre del 2025
Barcelona abre un museo de arte efímero en los escaparates de 40 tiendas
Ignacio Orovio
Son cuarenta vitrinas que, si estuvieran una junto a otra, habrían creado una poderosa galería de arte o museo. Pero no están una junto a otra, porque no son exactamente vitrinas, aunque cumplan la función, sino que son escaparates. De tiendas. Del Gòtic. De Barcelona. Cada uno de ellos contiene hasta final de octubre una obra de arte.
El Periódico de Catalunya
3 de octubre del 2025
Un grupo de artistas redecora 40 tiendas del Gòtic en la cuarta edición del festival 'Aparadors Artístics'
Las tiendas del barrio Gòtic de Barcelona se vuelcan hasta el 31 de octubre en la cuarta edición de 'Aparadors Artístics', en el que 40 establecimientos redecoran los escaparates para convertir las calles del núcleo antiguo de la ciudad en una muestra de arte al aire libre. El festival, que se ha presentado este viernes por la tarde, exponen los trabajos que artistas emergentes como otros ya consagrados firman para rediseñar los comercios a lo largo de este mes.