«España es una deformación grotesca de la civilización europea.»

Ramón María del Valle-Inclán

Este trabajo nace de un encargo del Ministerio de Memoria Democrática, del Gobierno de España, para un libro conmemorativo de los cincuenta años de democracia. Mi pieza debía abrir el capítulo dedicado al ingreso del país en la Comunidad Europea. Lo que se esperaba era, quizá, una celebración del viaje colectivo hacia la modernidad; lo que propuse fue un documento de identidad imposible: un pasaporte expedido a nombre del incorregible escritor gallego Ramón María del Valle-Inclán, cuya actitud vital —desobediente, lúcida y profundamente española— siempre he considerado una forma de resistencia estética.

 
 
 

Pasaporte al esperpento
Dimensiones
Lápiz y impresión digital sobre papel
Jaime Serra, 2025

 

No se me ocurre mejor figura para retratar la paradoja de nuestra historia reciente. Valle-Inclán —exiliado en su propio país, ciudadano de un esperpento que aún nos devuelve el reflejo— encarna una España que, incluso cuando cruza fronteras, lo hace con la sospecha de no pertenecer del todo. En su pasaporte no hay sellos de entrada ni salida: sólo un espejo que deforma y revela.

Convertir su nombre en documento oficial es, en el fondo, un gesto de duda. ¿Qué significa celebrar la democracia con un símbolo de control, de frontera, de identidad vigilada? ¿Qué nos autoriza, medio siglo después, a declarar que pertenecemos a Europa más allá del papel, del sello, de la rúbrica? El pasaporte es una promesa de movilidad, pero también una prisión de tinta.

El Ministerio me pidió una obra conmemorativa; preferí entenderla como una obra interrogativa. No para negar lo conquistado, sino para recordarnos que toda memoria democrática debería incluir su propia sombra: la memoria de lo que no se ve, lo que se omite, lo que aún no se ha aprendido.

Si Valle-Inclán hubiese tenido pasaporte, probablemente lo habría perdido a propósito.

 

 

Portada de España en libertad. 50 años.
Publicación conmemorativa del 50.º aniversario del regreso de la democracia en España.
23 × 32 cm.
Edita: Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática.

Doble página de apertura del capítulo sobre la entrada
de España en la Comunidad Económica Europea.

 

¿Quién fue Ramón María del Valle-Inclán?

Escritor fundamental de la literatura española del siglo XX y una de las figuras más singulares de la modernidad europea. Nació en Villanueva de Arosa (Pontevedra) en 1866 y murió en Santiago de Compostela en 1936, a las puertas de la Guerra Civil. Dramaturgo, narrador y ensayista, desarrolló una obra radicalmente personal, ajena a modas y acomodamientos.

Es el creador del esperpento, una estética basada en la deformación sistemática de la realidad como método de conocimiento. Para Valle-Inclán, España solo podía comprenderse si se la observaba desde un espejo cóncavo: grotesca, trágica, excesiva y, precisamente por ello, profundamente reveladora. La deformación no era burla, sino lucidez.

Entre sus obras fundamentales destacan ‘Luces de Bohemia’, ‘Divinas palabras’, ‘Tirano Banderas’ y el ciclo narrativo de ‘El ruedo ibérico’, donde desmonta con ironía feroz los mitos del poder, la nación, la autoridad y la identidad. Su escritura anticipa formas de crítica política y cultural que siguen siendo incómodamente actuales.

Convertirlo aquí en sujeto de un pasaporte no es un homenaje, sino una pregunta: ¿qué identidad nacional cabe en un documento oficial cuando el propio país solo puede explicarse desde la deformación crítica?

Y, más allá del papel y del sello, ¿qué significa pertenecer? ¿Es la nacionalidad una promesa de libertad o un dispositivo de control? ¿Puede el liberalismo celebrar la movilidad sin revisar los límites que impone? ¿Y qué queda del nacionalismo cuando se observa sin épica, desde el espejo deformante del esperpento?


 
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